¿Cuáles son las principales causas del bruxismo?

El apretar o rechinar los dientes en exceso puede estar provocado por el estrés, una maloclusión, una asimetría esquelética, artritis o por un trastorno degenerativo. Ante los primeros síntomas de la patología, se aconseja acudir al dentista para establecer cuanto antes un tratamiento.

El fin de las vacaciones de verano suele provocar en muchas personas estados de estrés. Una de las consecuencias de esta tensión es el bruxismo, coloquialmente conocido como «apretar o rechinar los dientes» y que puede afectar tanto a adultos como a niños. Se trata de una disfunción de la articulación temporomandibular que se encuentra entre el hueso temporal y la mandíbula. Es un trastorno que se caracteriza por la alteración de los músculos mandibulares y de las estructuras adyacentes.

Además del estrés, existen otros motivos que pueden provocar el bruxismo. Se trata de la maloclusión, asimetría esquelética, artritis o trastorno degenerativo e inflamatorio de las articulaciones temporomandibulares. Para averiguar el origen y el grado de gravedad de esta patología recomendamos acudir al odontólogo ante los primeros síntomas. Estos suelen ser dolor de cabeza y de cuello, molestias en los músculos de la cara, desgaste dental y chasquidos al abrir o cerrar la boca.

«Se deben realizar diversas pruebas, como modelos articulados de la cavidad oral, radiografías y resonancias magnéticas para valorar el problema y aplicar un tratamiento correcto y personalizado para que no se complique la enfermedad. Es de vital importancia saber cómo tratar el bruxismo con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente y evitar problemas mayores.

Tratamiento

La férula de descarga es el tratamiento más habitual para abordar el bruxismo. Este dispositivo se usa para dormir y tiene como objetivo reposicionar los cóndilos y relajar los músculos de manera progresiva. Al mismo tiempo, disminuye la tendencia a apretar los dientes e impide que se desgasten.

Los analgésicos y los antiinflamatorios también disminuyen la inflamación y las molestias típicas de esta patología. La cirugía solo se recomienda en casos extremos.