Mal aliento o halitosis en los niños: causas y tips para tratarlo

Los niños también sufren mal aliento o halitosis debido a diferentes causas. Es una afección que, por lo general, se origina en la parte posterior de la lengua, e incluso puede presentarse en bebés menores de dos años.

Con el tratamiento adecuado, el mal olor bucal se elimina sin dificultad. Sigue leyendo para que conozcas más sobre el mal aliento en los menores, las causas y cómo tratarlo.

Causas de la halitosis infantil

Las causas más frecuentes son las que citamos a continuación:

1. Restos de alimentos

En casi el 90 % de los casos, la halitosis se genera en la parte posterior de la lengua. Allí se acumulan células descamadas, mucosidad y, sobre todo, restos de alimentos.

Los efectos desagradables aparecen cuando estas sustancias se descomponen, de ahí la importancia de una adecuada higiene bucal y de hacer visitas frecuentes al odontólogo.

2. Infección sinusal

Cuando el olor va acompañado de irritación en la garganta, la causa podría ser una infección sinusal. La mucosidad y los restos de comida generan una inflamación en la garganta que provoca este síntoma, que no se alivia únicamente con un enjuague bucal.

Los procesos infecciosos afectan el paladar, la lengua, la faringe, las encías, las amígdalas y los dientes. Si tu hijo tiene goteo y ardor nasal, acompañado de dolor en la garganta, debes llevarlo al médico para que le reconozca y le trate con los medicamentos oportunos.

3. Sequedad en la boca

Por estar jugando distraídos todo el día, los niños a veces olvidan hidratarse adecuadamente. Al beber menos agua, se reduce la producción de saliva, que elimina las bacterias culpables del mal aliento.

“La saliva tiene un efecto limpiador y antimicrobiano. Durante el sueño disminuye la producción de saliva y, por este motivo, es tan frecuente la halitosis al despertar. Otras circunstancias que también disminuyen la producción de saliva y que pueden empeorar el olor fétido, son la deshidratación, el ayuno, la fiebre, la respiración bucal, algunos medicamentos, largas conversaciones, etc.”, aseguran los expertos de la AEP.

Una boca seca también fomenta la formación de sarro y caries. Es una de las razones por las que debes procurar que tu hijo se mantenga hidratado durante el día, sobre todo si practica deportes regularmente.

4. Amígdalas inflamadas

En condiciones normales, las amígdalas deben estar rosadas y sin ninguna mancha. Cuando hay una infección, se ponen de color rojo intenso, aumenta su tamaño, aparecen manchas y surge el olor desagradable. De ser el caso, debes llevar al niño al pediatra para que le suministre los medicamentos correspondientes.

Cómo combatir el mal aliento

Según los pediatras españoles, estos son los métodos para tratar este problema durante la niñez:

1. Alimentación

Existen algunos alimentos que lo agudizan. Si tu hijo padece de esta afección, podrías disminuir el consumo de cebolla, ajo, coliflor, rábano, repollo, especias y pimientos. El chocolate en exceso también resulta perjudicial.

2. Hidratación

Procura que el organismo del menor se mantenga hidratado y la boca húmeda. Al beber suficiente agua durante el día, producirá la cantidad necesaria de saliva para eliminar las bacterias que se forman por la mucosidad, el polvo y los restos de comida.

Debes ser especialmente cuidadoso si tu hijo practica algún deporte o pasa mucho tiempo con los videojuegos, ya que suelen olvidar hidratarse durante horas.

3. Higiene bucal

Muchas veces la causa es obvia: una deficiente higiene de la boca. Los dientes se deben cepillar tres veces al día (mínimo dos) y utilizar seda dental cada dos días.

También se recomienda hacer enjuagues en sesiones de 30 segundos después del cepillado. No obstante, si la causa es más compleja, no se resolverá con las rutinas de aseo personal.

“Incluso los enjuagues de uso oral con antimicrobianos contienen ciertos desodorantes como la menta que fomentan la ilusión de que se está actuando sobre el origen del problema, ya que el olor a menta enmascara la halitosis”, advierte el Instituto del Aliento.

4. Visitar al odontólogo

Las probabilidades de que tu hijo sufra de halitosis se reducirán de forma notable si se somete a un control dental preventivo cada 6 o 12 meses. De esa manera, se evitará la formación de caries y enfermedades periodontales.