Tabaco y salud oral

A pesar de que el consumo de tabaco ha experimentado una importante caída en los últimos años, el número de fumadores en España sigue siendo muy elevado. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la prevalencia de fumadores es de un 30,3%, o del 32,4% si se analizan sólo los datos de los jóvenes entre 14 y 18 años, lo que dista mucho de su propuesta para 2050 de reducir la prevalencia de fumadores hasta menos del 5%.

El tabaco, que mata a más de 7 millones de personas al año, es una de las mayores amenazas para la salud pública a la que el mundo ha tenido que afrontarse.

El tabaco altera el sistema inmunitario, interfiere en múltiples procesos celulares y está relacionado con más de 50 enfermedades distintas, siendo las enfermedades del corazón, el cáncer y las enfermedades respiratorias las principales causas de muerte por tabaquismo.

En la cavidad oral, ya sea como consecuencia del calor generado en la combustión del cigarrillo, ya sea por todas las sustancias nocivas que contiene, el tabaco puede causar una larga lista de alteraciones bucodentales:

  • Cambios en la composición y la cantidad de saliva
  • Candidiasis oral
  • Caries (vinculada a cambios salivales y cambios en la flora bacteriana)
  • Disminución de las agudezas gustativa y olfativa
  • Enfermedad periodontal
  • Fallo en los implantes osteointegrados
  • Halitosis (mal aliento)
  • Lesiones precancerosas (leucoplasia) y cáncer
  • Melanosis del fumador (pigmentación benigna de la mucosa oral)
  • Palatitis nicotínica (paladar del fumador)
  • Retraso en la cicatrización de las heridas
  • Tinciones y manchas en la superficie dentaria